Hábitos alimenticios. Envejecimiento y salud




"Hay que comer para vivir, no vivir para comer". (Cicerón)



O “Somos lo que comemos"... frases recurrentes que si bien no deben interpretarse de manera literal, sí ponen de manifiesto la importancia que los hábitos alimentarios tienen en la salud y el estado general de la personas.


Hablar de nutrición y envejecimiento es hablar de nuestros hábitos de vida, de la forma que tenemos de alimentarnos, de nuestra actividad física y de las consecuencias que todo esto tiene para acelerar o ralentizar el proceso de envejecimiento. También es hablar de la capacidad preventiva que tiene una correcta alimentación para prevenir patologías en nuestra salud y la aparición de la tan temida obesidad, una enfermedad que conforme cumplimos años afecta más al organismo.


Dieta y envejecimiento


Es incuestionable; el envejecimiento es un proceso natural asociado a la vida misma. Todos envejecemos, nos alimentemos bien o mal, pero es importante comprender la relación directa que tiene la calidad de vida que vamos a tener en nuestra vejez con los hábitos alimentarios que hayamos mantenido en las etapas anteriores, no refiriéndonos solo a la parte estética del cuerpo, sino también y fundamentalmente a la salud y bienestar físico que vamos a disfrutar en esa edad más madura de nuestra vida.


Te sorprendería saber la cantidad de problemas de salud que comienzan a ser frecuentes a partir de los treinta años por causas directas asociadas a la dieta que llevamos. Los niveles de Colesterol y triglicéridos reflejan en gran medida nuestra conducta en la mesa y son fundamentales para alertarnos ante un posible riesgo coronario. La posibilidad de padecer determinados tipos de cáncer y otras patologías menos evidentes como por ejemplo algunos procesos degenerativos dependerá también en gran medida de los hábitos y costumbres que tengamos desde ya con nuestra alimentación.




Obesidad y enfermedades asociadas


Que la obesidad tiene consecuencias negativas para nuestra salud es algo que todos conocemos, manifestándose sus riesgos y consecuencias con mayor intensidad en las etapas más maduras de nuestra vida. No presenta el mismo riesgo de accidente cardiovascular un obeso a los 20 años que a los 50, por poner solo un ejemplo.


El tándem obesidad-infarto parece estar claro en la población, como también lo es que la obesidad aumenta el riesgo de sufrir un ictus. Pero hay otras afecciones asociadas directamente con la obesidad que no siempre tenemos en cuenta como por ejemplo la posibilidad de sufrir diabetes, castigando las articulaciones y el riesgo de padecimiento de enfermedades graves.



Es evidente que el hecho de padecer obesidad influye en el proceso de envejecimiento haciéndolo menos llevadero, tanto por las enfermedades que suele traer consigo como por la fatiga ocasionada por ese exceso de peso.


Envejecer es un proceso inevitable, como lo es también el hecho de padecer ciertas enfermedades, pero también está claro que una dieta saludable y adaptada a las condiciones individuales de cada uno influye positivamente en nuestra calidad de vida al envejecer.


Somos lo que comemos, y esa es una afirmación que nos da idea de la importancia que la correcta alimentación tiene en todas las fases de nuestra vida. Cercanos a las edades más maduras deberíamos comprender la importancia del asesoramiento de los médicos especialistas en nutrición y dietética sobre los cambios que debemos ir introduciendo en nuestra alimentación y suplementación para disfrutar, como merecemos, de la edad dorada de nuestra vida.


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DRA. RUTH DE SAJA ALONSO / DE SAJA MEDICINA ESTÉTICA

Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de La Laguna, Tenerife. Col.-4425  SC de Tenerife

Centro acreditado con el Número 7686 en el Registro de Centros, Servicios y Establecimientos Sanitarios del Servicio Canario de la Salud